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Al margen del papel esencial que el agua tiene para nuestro organismo, es fácil pasar por alto la relación entre hidratación y salud bucodental. Es necesario pensar que el agua es una bebida libre de azúcares, que recorre nuestro cuerpo ayudándonos a depurar toxinas, a lubricar las articulaciones y a absorber los nutrientes, entre muchas otras funciones.

En nuestra boca, el agua nos ayuda a mantener los niveles de saliva que requiere nuestro organismo. Una boca seca implica vulnerabilidad y un terreno de fácil acción para las bacterias. Hidratarnos nos ayuda a mantener los dientes y las encías limpios y también a reducir el riesgo de caries y de otras patologías bucodentales. 

El mejor aliado durante el verano

Durante las vacaciones es más difícil seguir una rutina saludable de higiene dental. Aunque en ningún caso funciona como un sustitutivo, lo cierto es que beber agua nos ayuda a mantener la calidad de la saliva. De esta manera, podremos contrarrestar en buena medida el efecto de consumir ciertos alimentos y, también, el de no poder seguir determinados hábitos de aseo bucodental.

Los efectos del alcohol en nuestra boca

Este verano antes de pedir otra cerveza en la terraza, es importante tener en cuenta los efectos del alcohol tanto en la boca como en el organismo. Las bebidas alcohólicas no hidratan, todo lo contrario: una boca reseca es mucho más vulnerable a la acción de las bacterias que una hidratada. Apuesta por el agua para refrescarte de verdad, reponer los líquidos que el cuerpo pierde a través del sudor y mantener los niveles correctos de saliva.

¿Hay más fuentes de hidratación?

Un factor muy importante a tener en cuenta es que el agua debe ser la principal fuente de hidratación de nuestro organismo. Aunque todas las bebidas cuentan en su composición con un porcentaje más o menos elevado de agua, el resto de elementos presentes no sólo puede no hidratarnos, sino que además nos pueden perjudicar bucodentalmente.

Un ejemplo de ello son las bebidas tradicionales de los meses de verano. Los refrescos azucarados resultan tentadores por su sabor dulce y su efecto refrescante. Sin embargo, estas bebidas cuentan con unos niveles de azúcar que sobrepasan la dosis diaria recomendada. Tanto los refrescos como los batidos y los zumos con azúcar añadido resultan muy perjudiciales, ya que su elevado contenido en azúcares supone un aumento de los niveles de acidez en nuestra boca, facilitando la acción de las bacterias.

En cuanto a los alimentos, el consumo de verduras y frutas nos ayudará a mantener una buena hidratación corporal; sin embargo, hay que tener en cuenta que la acidez de los cítricos también puede dañar nuestro esmalte dental. 
En nuestra clínica dental en Valencia te recomendamos que tanto en verano como durante el resto del año bebas dos litros de agua al día. También, te aconsejamos que no pierdas de vista tu visita periódica al dentista; nuestros especialistas te dispensarán un diagnóstico personalizado y un trato cercano y afable.

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